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1/2/23

Cuando Casio fabricaba hasta ordenadores

Anuncio aparecido en la revista Popcom correspondiente al año 1984, mostrando uno de los equipos de computadora portátil de Casio, que incluía torre, monitor e incluso teclado firmado por la marca.
Un buen ejemplo de la Casio innovadora que a todos nos gustaría volver a ver.

15/1/23

Artemides Zatti y los relojes


Artemides Zatti fue un enfermero infatigable y una persona con una bondad inigualable:
De él se cuentan varias anécdotas con los relojes. Aquí algunas:

En la sala de operaciones tenía dos relojes. Los dos, naturalmente, prehistóricos. Por lo tanto uno marcaba una hora y el otro, otra. Uno de los médicos se lo hizo notar. Entonces él respondio: 
- ¿Y Ud. cree que si ambos marcaran la misma hora, yo iba a tener dos relojes?
***
Es propio del hombre eguilibrado el ser puntual. Y Zatti lo fue en grado tal que asombra como se puede serlo cuando se tiene en cuenta el sin nùmero de ocupaciones diversas a que debía atender. ¿Cómo hacia Zatti para llegar siempre a tiempo? Misterio de su vida tranquila, serena, imperturbable. Faltaban 10 minutos para las 12. Él estaba en el pueblo poniendo inyecciones. Miraba su reloj, grande y anticuado, y decía a la gente: 
- Bueno, hoy a las 18 vuelvo... 
Y montando en su bicicleta, partía velozmente. 
A las 12 ya estaba tocando la campana para almorzar...

1/3/19

La curiosa historia que se esconde detrás del nombre de Rolex


Rolex fue fundada por el alemán Hans Wildorf. No es una marca alemana, sino inglesa, puesto que él y su cuñado (Alfred Davis) empezaron con una empresa de distribución de piezas de relojería en Inglaterra. La marca se denominó inicialmente "Wildorf & Davis", pero montar eso en la esfera del fondo de un reloj no quedaba nada bien. Wildorf buscaba una marca que fuese fácil de pronunciar, de recordar, y que fuese corta, para que pudiera verse bien en el fondo del reloj y quedar centrada, no con espacios en blanco como las combinaciones de varias palabras.

Se dice que Hans Wildorf estuvo probando y probando las letras del alfabeto, mezclándolas entre sí, hasta que se quedó con unos cien nombres, pero ninguno de esos cien nombres le convenció.

8/11/18

Ladrones con traje y corbata


Cuando llegué a casa mi "coleccionista de Playmobil" particular me había dejado un regalo: la figura del gánster de la última edición de Playmobil. Se trata de una de las figuras más demandadas y buscadas por los coleccionistas y, en mi caso particular, uno de los pocos modelos que me atraía de los últimos lanzamientos de la famosa firma.

Ambientado en los años 30 del siglo pasado, lo mejor es la reproducción de la ametralladora, la conocida como "Tommy gun", o la "Thompson submachine gun", un arma inventada por John T. Thompson en 1918 y que fue sin duda el arma que el mundo del hampa ha hecho más famosa. El modelo en particular y el más reconocible es el Thompson M1921, aunque esta arma tiene muchos apodos por los que es también mundialmente conocida: "Tommy Gun", "Annihilator", "Chicago Typewriter" (este es muy simpático: "maquina de escribir de Chicago"), "Chicago Piano", "Chicago Style", "Chicago Organ Grinder", "Trench Broom", "Trench Sweeper", "The Chopper", o simplemente "The Thompson". Las referencias constantes a Chicago es porque era uno de los centros donde este tipo de delincuentes prácticamente "campaban a sus anchas", convirtiendo las calles a veces en auténticas batallas campales y casi en zonas de guerra.

17/10/18

Tecnología mecánica, la tecnología de la segunda oportunidad


Una tarde uno de mis amigos, ex-compañero de trabajo, me llamó para que bajase a la calle. Cuando salí del portal le vi al lado de la acera, junto a una destartalada y antigua furgoneta de Renault. La furgoneta en algún momento de su vida había sido amarilla, sin embargo ahora su color, desgastado por las inclemencias del tiempo y el uso, era más bien cremoso. Dimos una vuelta, para acabar comprobando que realmente era un vehículo que no había tenido precisamente una buena vida -una furgoneta es un vehículo de trabajo, así que imaginaros...-, pero aún así su motor Cleon (así llamado popularmente, debido a la factoría francesa de la que procedían) seguía tirando de ella tan alegremente.

Era una furgoneta que, como suele ocurrir con los vehículos viejos, tenía su "temperamento". En los días lluviosos y fríos le costaba bastante arrancar, aunque el motivo era que a su viejo distribuidor mecánico le entraba humedad y hacía mal contacto. Pero tarde o temprano, o incluso abriéndole el Delco y dándole un poco de calor, mi amigo lograba que echase a andar.

21/8/18

El nacimiento de la relojería


Las clepsidras (relojes de agua) eran conocidos por los egipcios, quienes le atribuyen su invención a Cteribio. Pare parecen haber sido los chinos quienes lo inventaron primero, quienes lo mencionan como una de sus más notables invenciones. De Egipto pasaron a Grecia, pues, y de allí a Roma.

Las clepsidras eran raras en Roma; pero había algunos de lujo. Como era necesario renovar con frecuencia el agua, en las casas más ricas había un esclavo específicamente encargado para este menester, para que, fuera de noche o de día, los señores de la casa pudieran conocer la hora que era.

18/8/18

Los horarios de tren, y un reloj


Visionando algunos vídeos de estaciones antiguas españolas, de alrededor de la década de los setenta, me ha llamado la atención un hecho muy curioso que se me había prácticamente olvidado: los horarios. En aquellos tiempos los horarios de los trenes no eran como ahora, en los cuales en cada estación y apeadero te informan de una hora aproximada de llegada (luego extrañamente se cumplan, o sean erróneos -como aquí ocurre-, pero ese es otro cantar fruto del abandono y de la dejadez de ADIF), sino que solamente te informaban de la hora de salida, y llegada, del principio y final de la estación. Si acaso, de las estaciones más importantes, pero no siempre.

Es decir, uno podía ir de León (pongamos por caso) a Villamoros de Mansilla, pasando por Arcahueja y Villacete. Pues el horario te informaba de la salida en León, y la llegada -prevista- a Villamoros, dando por hecho -como así ocurría- que en las estaciones -o apeaderos- de Arcahueja y Villacete se paraba, pero a una hora "indeterminada". Trenes directos puede que hubiera (la verdad, yo no recuerdo ninguno), pero no era como ahora que supone un servicio habitual, sino que en aquellos años que un tren fuera directo de un sitio a otro sin hacer paradas intermedias era lo inusual.

9/8/18

Prueba: pastillas de jabón Nelia


Hace tiempo que buscaba unas pastillas de jabón de la marca Nelia. La recuerdo porque era la marca que solía comprar mi madre, hace ya muchos años, en el supermercado del barrio. Sin embargo ahora en la mayoría de estos sitios tienen jabón de tocador de muy pocas marcas, principalmente La Toja, Heno de Pravia y marcas blancas.

Hace unos días estuve mirando en grandes almacenes, descubriendo que seguían la misma tónica: marcas blancas y muy poca variedad en jabón de tocador. Supongo que este tipo de productos de limpieza no están precisamente en su mejor momento. Así que ayer me sorprendió una chica con un curioso regalo: pastillas de jabón de Nelia, originales, de la última "hornada" de esta firma -ahora hablaré de su historia-, que había encontrado en su perfumería favorita.

El mundo de los dulces: del pasado al futuro


Consumo pocos dulces. Pero cuando veo a algún conocido comiendo algún pastelillo o snack, siempre suelo preguntarle: "¿y el cromo?". La respuesta es casi siempre la misma: "No hay cromo". "¿Ya no traen cromo?" -insisto yo. "No, ahora esas cosas ya no vienen". Esas cosas no vienen. En efecto. Los cromos, o mejor aún, "adhesivos", eran esos "extra" que nos incentivaba de pequeños -por si necesitábamos aún más motivación- para adquirir ese dulce o golosina, ese chicle, patatas fritas o pastelito. Ahora es cierto que -algunos, a un precio más elevado- traen alguna "sorpresa" de penosa calidad casi siempre (bueno, vale: siempre) y hecha en China. Por eso me ha resultado muy curiosa la gráfica que he encontrado por mi banco de imágenes, y que debí recoger algún día por la Red. En ella se nos compara lo que eran los dulces antes, y lo que son ahora.

Hay multinacionales que han decidido no solo ofrecer menos por el mismo precio, sino "racanear" incluso en producto (Toblerone es un buen ejemplo de ello, modificando su diseño para que las barras de 400 gr. pasaran a ser de 360 gr., y las de 170 gr. a 150 gr.). Ahora ciertamente parecen productos más elegantes, más atractivos, pero, ¿ofrecen más cosas? Realmente no. Puede que -por imperamento legal y por obligación, casi siempre- sean más sanos, pero la experiencia con ellos es más desagradable en el sentido de que ves que adquieres mucho "hueco" sin nada, y ya no hay cromo. Ya no hay cromo.

Las fundas en los receptores de radio


Hubo un tiempo en que comprar una radio era un gran acontecimiento, y podías sentirte tan contento como si ahora te comprases el smartphone de última generación (¡mucho más!). Hoy si compras una radio te lo dan en una caja de cartón, y a duras penas te dan siquiera un manual malamente traducido, pero antes ni mucho menos era así.

Además, mientras que hoy solamente puedes elegir entre marcas (a cada cual peor) con su fabricación en China, antes tenías marcas de renombre (a cada cual mejor) que pugnaban entre ellas en calidad y belleza, con aparatos de radio de muy atractiva factura.

La radio en la que podías reemplazar el exterior


Algo que deja patente el cambio de tiempo y filosofía que vivimos son detalles como este. Probablemente muchos no lo recordaréis, pero antiguamente los receptores de radio solían incluir en su parte posterior un esquema eléctrico de su circuito y componentes. El fin del mismo, obviamente, no era el de formar técnicos electrónicos "por el mundo entero", sino que tenían dos importantes y curiosas razones para estar ahí.

Una de ellas era servir de guía a los técnicos en la reparación. Porque sí, se reparaban, no se tiraban a la basura. El técnico podía conocer qué pieza sustituir, dónde estaba e incluso cómo acceder a ella.

Envases de latón


El latón u hojalata es uno de los envases metálicos más tradicionales y clásicos, y aunque su uso se ha reducido notablemente (además de que muchos de ellos ya no son de latón, sino de aluminio) sigue teniendo ese aire nostálgico que tanto nos gusta.

Por sus propiedades antimicrobianas, el latón era perfecto (lo sigue siendo) para envases de elementos médicos y farmacéuticos, como vendas o apósitos. También era habitual realizar de estas aleaciones envases para alimentos, seguramente que muchos recordáis los envases de galletas o de productos a base de cacao, como Phoscao.

La imparable corriente de "lo retro"


Las marcas más diversas han encontrado en los productos que apelan al recuerdo de años anteriores todo un filón. Estamos viendo cómo, cada poco tiempo, más y más estanterías se llenan con este tipo de productos, lo que es una muestra que viene a decirnos algo evidente: los productos de ahora no son, ni mucho menos, como los de antes.

No son como los de antes los pastelitos, ni la crema de cacao. No son como los de antes los automóviles, ni los receptores de radio. Aunque por fuera intenten parecerse.

Yogures Danone "Edición 1919"


Cuando parecía que la moda de lanzar alimentos inspirados en productos antiguos se acababa, llega Danone para confirmar que ni mucho menos es así. Desde el fabricante galo (bueno, de origen español pero desde 2002 es una compañía francesa, con su sede central en París) han lanzado hace tiempo su "edición vintage", un yogur que, con una cuidada estética retro y colores sepia quiere hacer recordarnos los yogures de aquellos primeros años del siglo pasado. Por supuesto, cualquier parecido con el original es simple coincidencia.

Y esa falta de coincidencia empieza ya en el envase, cuyo plástico era inexistente en aquellos tiempos, incluso el pack exterior en cartón no es original, pues los yogures en sus inicios no venían con él (de hecho, ni venían en packs de cartón los yogures hasta bien entrados los ochenta), simplemente vendría el yogur en un "frasquito". Pero si nos vamos atrás en el tiempo, en 1919, el envase original era de porcelana, y el yogur era un alimento que solo se consumía en ocasiones especiales. El logotipo que veis en los envases de Edición 1919 está inspirado en aquel.

El ejemplo de los encendedores piezoeléctricos


Aunque ahora no esté bien visto y marcas como Casio casi ni lo mencionen al contar su historia "oficial", ya sabéis que los japoneses hermanos Kashio empezaron a obtener el capital necesario para sufragar los gastos de los inventos que vendrían después, fabricando productos para fumadores. Durante los años ochenta, en el que las multinacionales del tabaco obtenían ingentes cantidades de dinero en forma de beneficios, -fumar seguía siendo la norma, socialmente aceptada e incluso favorecida y animada-, Casio continuaba ofreciendo artículos para fumadores, y dado que presumía de ser -y lo era- una compañía tecnológicamente puntera, ofrecía esos artículos también recurriendo a lo último en tecnología de la época. Y un ejemplo de esto lo eran los encendedores piezoeléctricos.

La presencia en el mercado actual de este tipo de encendedores -tecnológicamente más avanzados- es, sin embargo, casi testimonial. Los encendedores piezoeléctricos no tenían una piedra para chispas que sustituir, por lo tanto podrían funcionar casi ilimitadamente -en la práctica no es así, claro-. Pero el principal problema era otro: aparte de ser al principio más caros, su combustible -el gas- sí había que sustituirlo. Y cuando acababas ese gas, la mayoría acababan tirando a la basura el encendedor entero, porque son tan baratos que un encendedor genérico actual no compensa recargarlo.

El primer router wifi de Telefónica


Corría el año 2005 y Telefónica empezaba a ofrecer servicios de ADSL con tecnología Wifi en un mismo paquete. Por aquel entonces en mi casa -como en tantas otras- para conectarse a internet había que armar un poco "la marimorena". Como la roseta del teléfono se encontraba en el salón (junto al teléfono que en su día, cuando esto de internet no era más que una figuración aún, se instaló), y mi módem y mi ordenador en mi habitación, tenía que desenchufar el teléfono y lanzar un cable RJ-11 a través de todo el pasillo, con la consiguiente molestia para el resto de la familia (que no le encontraban mucho el sentido ni a los ordenadores ni a internet) y, encima, la anulación del servicio de telefonía mientras estuviera conectado a internet.

Además de las molestias, el trasiego de tanto cable y de poner y quitar hacía que en la ferretería estuvieran de mí hasta el moño de tanto comprar metros y metros de cable telefónico, y aunque las rosetas las cambiaba yo mismo, los cables de conexión de cobre también estaban habitualmente en las últimas.

Las zapatillas en otros países


Cuando hablamos de zapatillas, a veces mencionamos marcas con mucha historia y carisma, españolas, como Yumas, olvidándonos que aunque la historia de la zapatería en España es rica y variada, también lo es en otros países hispanohablantes.

Marcas como Flecha, Bata o Pony también tienen mucha tradición, y en su tiempo tuvieron una gran popularidad. Vamos a hacer un repaso, por tanto, a algunas de ellas a través de uno de sus elementos más cotidianos: la publicidad gráfica. Desde las legendarias Yumas Jet, Hurricane o Condor, hasta las Panam "indestructibles" para soportar el ajetreo diario de los más pequeños, pasando por los modelos de Sportlandia, o los plimsoll de Victoria (en este caso Española). Sin olvidarnos de calzado muy cercano, como las zapatillas Ranchera que "duran tres veces más" y "acortan distancias", o los modelos con mini-bolsillo incorporado de Pocket. Un repaso a parte de la historia de muchas de las zapatillas que es, en la mayoría de ocasiones, nuestra propia historia.

¿Quién mató al dirigible?


Aunque -a diferencia de un inmenso número de aficionados a los relojes- los aviones no me apasionan demasiado, ni el mundo de la aeronáutica, sí que siento una especial relación con los dirigibles o "Zeppelins". De hecho, más que las motos, los coches o los barcos, estos son el medio de transporte que más me atrae.

Curiosamente, por desgracia, hoy día apenas se les puede ver, mucho menos viajar en ellos o utilizarlos diariamente como nuestro transporte común, y eso a pesar de todas sus bondades y su poca agresión al medio ambiente. Por eso me he permitido titular este artículo tomando la frase de aquel famoso documental que decía: "¿quién mató al coche eléctrico?". Y es que, ahora que los coches eléctricos parecen volver, tal vez a todos los amantes de los dirigibles nos quede aún la esperanza de ver a estas bellezas de la ingeniería volver a surcar los cielos.

La radio de los domingos


No me gusta el fútbol, y mucho menos por la radio, me resulta soporífero y aburrido. Quizá porque mi padre se pasaba los domingos por la tarde escuchando el carrusel de RNE (su emisora preferida y a la que siempre le fue fiel, aunque hoy habría que llamarle "tablero deportivo" por aquello de los "copyrights", ya que, como sabéis, el término de "programa carrusel" es de la SER), y quizá por eso quedé hasta "el moño" de fútbol. Pero es verdad que, aunque los carruseles deportivos sea aún hoy uno de los espacios que más beneficios aportan a las grandes cadenas de radio, sus oyentes están en caída vertiginosa e imparable.

Normalmente cuando pasaba por los parques en mi ciudad no era nada extraño encontrarte con ancianos escuchando los partidos por la radio, pero a medida que esos ancianos van desapareciendo, esa práctica también cae en desuso y cada vez es más raro verte con un señor con el receptor en la mano oyendo los partidos.

Calculadoras mecánicas: las injustamente grandes olvidadas de la historia


Una de las cosas que me llama mucho la atención desde hace bastante tiempo es la ignorancia genérica que existe sobre las calculadoras mecánicas. Para una inmensa mayoría de gente son instrumentos básicos, sencillos, casi de juguete que no pasan de ser una regleta en donde movemos números y se muestra "la magia" del resultado. Pero la verdad es que van mucho más allá.

Con la llegada de las computadoras, y más aún de la microinformática, este tipo de máquinas mecánicas cayeron en el más absoluto ostracismo, sólo recordadas por coleccionistas y curiosos. Ni tan siquiera los amantes de los objetos vintage las suelen recordar. Una lástima y una gran injusticia para estos instrumentos tan necesarios en su tiempo, sin los cuales muchas tareas (desde diseño, arquitectura, ingeniería o deportes, además del comercio) hubieran sido mucho más problemáticas para los trabajadores o especialistas que tuvieran que llevarlas a cabo.