Mostrando entradas con la etiqueta trenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trenes. Mostrar todas las entradas

7/3/19

La mujer y los trenes


Hace unos días mientras regresaba en el tren buscando asiento, acabo prácticamente tras el maquinista. Casi al final del trayecto me doy cuenta de que quien había estado conduciendo era una chica rubia, de coleta, que sería sustituida en la penúltima estación a la que me dirigía por un señor ya bastante mayor.

Y resulta que hoy la ATUC (Asociación de Transportes Públicos Urbanos y Metropolitanos) acaba de dar a conocer que una de cada cuatro maquinistas son mujeres, y el 10% de los conductores de autobús, también son féminas.

25/12/18

Prueba: máquina tractora (locomotora) diésel V320 001 de la DB


Qué más quisiéramos nosotros que probar una V320 001; no, qué bah, obviamente "la prueba" va a tratar sobre el modelo a escala, con mucho -o con bastante- una de las locomotoras más impactantes y que, personalmente, más me atraen dentro del mundo de los trenes. Es como "un tanque", pero en bonito y para algo útil (para transportar mercancías y personas, no para matar).

Todos sabéis que personalmente siento una especial debilidad por el mundo del ferrocarril. En el pueblo era nuestra única "salida al mundo", y al igual que muchas personas han crecido frente al mar, viendo el devenir de las olas, yo he crecido frente a las vías de tren, viendo el devenir de los convoyes.

18/8/18

Los horarios de tren, y un reloj


Visionando algunos vídeos de estaciones antiguas españolas, de alrededor de la década de los setenta, me ha llamado la atención un hecho muy curioso que se me había prácticamente olvidado: los horarios. En aquellos tiempos los horarios de los trenes no eran como ahora, en los cuales en cada estación y apeadero te informan de una hora aproximada de llegada (luego extrañamente se cumplan, o sean erróneos -como aquí ocurre-, pero ese es otro cantar fruto del abandono y de la dejadez de ADIF), sino que solamente te informaban de la hora de salida, y llegada, del principio y final de la estación. Si acaso, de las estaciones más importantes, pero no siempre.

Es decir, uno podía ir de León (pongamos por caso) a Villamoros de Mansilla, pasando por Arcahueja y Villacete. Pues el horario te informaba de la salida en León, y la llegada -prevista- a Villamoros, dando por hecho -como así ocurría- que en las estaciones -o apeaderos- de Arcahueja y Villacete se paraba, pero a una hora "indeterminada". Trenes directos puede que hubiera (la verdad, yo no recuerdo ninguno), pero no era como ahora que supone un servicio habitual, sino que en aquellos años que un tren fuera directo de un sitio a otro sin hacer paradas intermedias era lo inusual.

9/8/18

Vivir en un vagón de mercancías


Uno de mis sueños -irrealizable, ya lo sé- sería poder vivir en un vagón de tren, tener allí un camastro, un escritorio, una lámpara, una silla y poco más. Y una bici en un rincón, claro. Poder ir de estación en estación, ver el trasiego de las gentes, sus idas y venidas, y los distintos paisajes, túneles, apeaderos y vías entre el incesante traqueteo del tren.

En cierta manera me parece bastante romántica la forma que tenían de viajar algunos de los más pobres en el Lejano Oeste, saltando sobre los trenes con locomotoras a vapor en movimiento y tumbándose entre el heno de uno de los vagones de mercancías. Por supuesto estamos hablando de hace mucho tiempo, mejor no intentar hacer eso hoy porque te puedes complicar la vida de mala manera.

2/7/18

El lamentable trato de RENFE a sus clientes


Un alto porcentaje de las quejas de los clientes respecto al transporte se refieren a los trenes y, entre ellos, especialmente a RENFE. Por desgracia, la despreocupación de la compañía ferroviaria, antiguamente modelo ejemplar de tráfico por ferrocarril en Europa, es tal, que a muchos de sus viajeros ya solo les queda la resignación. Entre esas quejas se incluye un penoso servicio de atención en las estaciones (por no decir inexistente en muchas de ellas), una penosa y desastrosa página web, y un penoso trato de sus productos.

Entre esos productos se encuentran sus tarjetas, entre las que se incluyen las de fidelidad.