
La década de los setenta fue una época convulsa. Ya sabéis que se llegó a temer la desaparición de la relojería mecánica, y la microelectrónica doméstica supuso toda una revolución. Aquellos prometedores años (que serían el caldo de cultivo ideal para lo que se viviría luego en los ochenta) serían testigos de series como Espacio 1999, o Galactica, que nos anticipaban un futuro en donde no existían fronteras, gracias a la disponibilidad de todo tipo de dispositivos electrónicos.
Precisamente cuando llegaba a las pequeñas pantallas Espacio 1999, a mediados de los setenta, los suizos intentaban salir a flote convirtiendo su antaño poderosísima industria relojera mecánica, en modelos con tecnología de cuarzo, en un movimiento para enfrentarse a los japoneses. Así surgió EM Microelectronic, hoy en manos del Grupo Swatch y, de su mano, la marca suiza Swissonic.