
Uno de los últimos lanzamientos de la firma suiza Baume & Mercier (del Grupo Richemont) es el Clifton Baumatic (una forma de denominar los movimientos mecánicos-automáticos de Baume & Mercier, en este caso con reserva para 5 días). El reloj tiene un exageradísimo precio de más de 2.500 € (según versiones, algunas son más caras), pero no era esto de lo que os queríamos hablar, sino de su estética. A mi modo de ver, es un ejemplo perfecto para dejar patente (en nuestra modesta opinión, por supuesto) lo que no debe hacerse con un reloj analógico.
En seguida nos daremos cuenta de varias peculiaridades, que denotan bien a las claras que, aunque un reloj tenga un precio elevadísimo, esto no quiere decir que esté bien diseñado ni que sea práctico (esto no quita para que su calibre sea excepcional y por diversos motivos valga el precio que piden por él, obviamente, de la misma manera que con un Ferrari no podremos transportar lo que sí podemos llevar en una furgoneta, y sin embargo el Ferrari cuesta más que la furgoneta...).